¿Qué son los residuos inertes? ¿Qué hacer con ellos?

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Al hablar de los residuos de escombros y demolición de las obras, nos encontramos con los residuos inertes. Son los que no han sufrido ningún tipo de transformación química, física o biológica y, de sufrir, la repercusión es mínima. Pero igualmente es importante saber cómo deshacerse de ellos correctamente.

Residuos inertes: qué son y qué hacer con ellos

Las obras están completamente a la orden del día y es ahí donde se generan importantes kilos de residuos. Estos residuos derivados de materiales de construcción de los de toda la vida, son conocidos como residuos inertes. Y necesitan contenedores aptos para residuos inertes.

Según se indica en el Real Decreto 1481/2001, los residuos inertes tienen una emisión reducida de lixiviados, por lo que son poco tóxicos y no suponen un riesgo para las aguas superficiales o subterráneas.

Se encuentran clasificados en el Plan Nacional de Residuos de Construcción y Demolición (PNRCD) 2001-2006, en el que se encuentran materiales como arena, grava, ladrillos, azulejos, tejas, cerámicos, metales, papel, cartón, piedra, plásticos, hormigón, yeso, vidrio, etc. Es decir, muchos materiales que nos encontramos ligados al sector de la construcción.

¿Cómo tirarlos correctamente? Lo cierto, es que este tipo de residuos inertes al no ser tóxicos, pero voluminosos, no los podemos tirar en contenedores normales, sino que deben ser tratados por empresas especializadas. De hecho, lo normal es pedir el permiso para alquilar un contenedor de obras y tirarlo ahí.

Es algo que solemos encontrarnos de manera frecuente cuando se está haciendo obras en algún edificio. Es ahí cuando vemos en la calle un espacio reservado para un gran contenedor en el que los albañiles tiran los escombros. Para ello, hay que alquilar el contenedor de residuos inertes y pagar una tasa al Ayuntamiento.

No se pueden tirar en cualquier contenedor de la calle porque la gestión de los residuos inertes está regulada por el Real Decreto 105/2008, de 1 de febrero. Por lo que las empresas especializadas, deberán recoger los residuos generados y transportarlos a vertederos específicos, llamados inertes.

Pero además estos residuos no solo se tiran, sino que también se analizan, se clasifican y se escogen para luego reciclar. A muchos de ellos se les puede dar una segunda vida y es una forma de cuidar el cambio climático.

También hay que tener en cuenta que al gestionarse de forma segura, se clasifican como escombro limpio. Y no se permite depositar otros residuos orgánicos o tóxicos. De hecho, se quitan los peligrosos en descomposición. 

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