Es habitual ver un contenedor de ropa en la calle e ir a tirar esa ropa que ya no utilizamos, pero que todavía está en buen estado para que lo aproveche una persona con menos recursos. Pero, ¿alguna vez te has preguntado quién está detrás?
¿Quién hay detrás del contenedor de ropa?
Lo cierto, es que este tipo de contenedores de ropa tienen un fin social. Es decir, las prendas que ya no usamos van a parar a quien más lo necesitan.
Es algo que hacen otras entidades vinculadas a la Iglesia, como Cáritas, o bien vinculadas a la economía social y solidaria, como en el caso de los Traperos de Emaús o Madre Coraje.
Claro que, lo cierto, es que también se recoge ropa con fines medioambientales. Es decir, puede ser muy práctico para que las personas se deshagan de ropa que ya no utilizan y así evitan que vaya a un vertedero y que se pueda reciclar.
Por ello, es importante que las personas que tengan textiles en casa que ya no necesiten, los echen en un contenedor de ropa o punto limpio, independientemente de su estado. Se hace así para que no termine en el vertedero.
Esto es necesario, desde el punto de vista medioambiental, debido a que muchas personas lo desconocen por completo y las cifras que tenemos son muy dolorosas. Lo que ocurre, es que termina en el vertedero casi el 90% de la ropa que se tira. Es decir, en vez de reciclar, estamos dañando el planeta con este gesto.
Además, otro motivo para llevar la ropa al contenedor, es llevar la ropa al contenedor, pasa por hacer un consumo más sostenible. Si otra persona aprovecha esta ropa, también comprará menos.
¿Se reutiliza toda la ropa donada a los contenedores?
Es habitual no saber a dónde va lo que donamos. Pero en el caso de estar respaldado por entidades sociales, se estima que se reutiliza un 40-50% de las prendas, después de elegirlas y lavarlas.
En algunos casos, van a parar a personas vulnerables mediante roperos de la iglesia o también a los servicios sociales que tengan convenio con el Ayuntamiento.
Claro que, también los hay que venden esa ropa de segunda mano a un precio muy económico. Por ejemplo, las de Moda Re de Cáritas o las de Humana.
La última vía que conocemos, pasa por la exportación de la ropa usada a países en vías de desarrollo.
¿Y si no hay forma de reutilizar esas prendas? Si son residuos que no se pueden reutilizar ni reciclar por su baja calidad, se incineran para valorización energética como combustible. ¿Conocías estos datos?

